Cada año 20
millones de animales son capturados con trampas y 40 millones son criados en
granjas para un lujo innecesario.

Lo peor que le
puede pasar a cualquier animal silvestre es que se le produzca sufrimiento de
forma intencionada, se le manipule genéticamente, se le trate como si fuese un
animal doméstico para posteriormente matarle y, en demasiados casos, causar la
extinción de la especie. La industria peletera no sólo ha realizado todo esto,
sino que además es responsable de un derroche de recursos, de la generación de
residuos y de la introducción en el medio natural de especies no autóctonas.
Todo ello para satisfacer una supuesta necesidad de prendas de abrigo,
totalmente inexistente, y los imperativos de una moda anticuada y repudiada por
la mayoría de la población.
MILLONES DE ANIMALES SON MATADOS ANUALMENTE:
La industria
peletera causa la muerte en el mundo a más de 140 millones de animales
silvestres. 40 millones de estos animales son criados y matados en granjas y
los 20 millones restantes son cazados utilizando trampas, que a su vez producen
la muerte de otros 80 millones de animales no útiles para la peletería.
Cada prenda
elaborada con piel de animales silvestres esconde la muerte innecesaria de
muchos animales, y las personas que compran o utilizan las mismas deben asumir
su responsabilidad por dichas muertes. ¿De verdad queréis formar parte de esto?
EXTINCIÓN DE
ESPECIES:
La captura y muerte de animales salvajes con fines
peleteros ha llevado durante los últimos siglos a la extinción de diversas
especies, como por ejemplo, al visón del mar y al zorro de las Malvinas,
mientras que a otras muchas las ha puesto al borde de la desaparición. Algunas
de estas especies son: castor, ocelote, pantera nebulosa, nutria marina, tigre,
jaguar, koala, o chinchilla salvaje. En la actualidad todavía se matan
animales silvestres en libertad pertenecientes a especies que se encuentran muy
amenazadas. En España, la caza de animales por su piel supuso la extinción de
la garduña de Ibiza y ha puesto, junto con otras causas, a múltiples especies
al borde de la extinción. El oso pardo sigue siendo hoy en día cazado
furtivamente, entre otras causas, por su piel.
Otro ejemplo es
el lince ibérico. A principios de siglo más de 300 pieles de lince llegaban
cada año a las peleterías de Madrid, procedentes de los montes del Guadarrama,
El Pardo y la Cuenca del Alberche. En 1937 aún se comercializaban anualmente en
el mercado nacional unas 500 pieles de lince. En la actualidad la población de
esta especie no alcanza los 800 ejemplares y se encuentra al borde de la
extinción. La utilización de pieles de animales silvestres ha sido y sigue
siendo una de las principales causas de extinción de especies.
SUFRIMIENTO INNECESARIO:
La peletería
no es sólo sinónimo de muerte, también lo es de sufrimiento. Los métodos
utilizados para matar a los animales son estremecedores. En el caso de animales
en libertad, su muerte se produce especialmente mediante la utilización de
trampas, como cepos. Estos métodos no causan la muerte del animal de forma
rápida, sino que alargan el sufrimiento y causa la muerte tras un largo tiempo
de agonía.
En el caso de las granjas, la crueldad se inicia desde el momento en que se
obliga a vivir a los animales en reducidas cajas junto a cientos de congéneres,
con grandes niveles de estrés psicológico. Las granjas no tienen en cuenta sus
necesidades psicológicas y etológicas, causando en los animales movimientos
anormales, apatía y automutilación, incumpliendo la Convención Europea para la
protección de los animales de granja. Los métodos utilizados para matar estos
animales van desde el gaseado con monóxido o dióxido de carbono, la dislocación
del cuello, la inyección de pentabarbital sódico y la electrocución, hasta el
desangrado. La auténtica belleza no se puede lograr mediante el sufrimiento, y
la crueldad nunca puede ser elegante.
MANIPULACIÓN
GENÉTICA:
La manipulación
genética es una constante en las granjas. Se realiza una cría selectiva
basada en características tales como la calidad y el color de la piel, o
en el éxito reproductor. Por ello, los visones de granja son más grandes y
tienen mayor índice de reproducción que los ejemplares libres de su propia
especie, aumentando así la producción de las granjas. El resultado es un
animal que poco o nada tiene ya que ver con sus características naturales, con
lo cual, cuando se produce la fuga de animales de granja, éstos pueden producir
alteraciones genéticas en las poblaciones silvestres.
INTENTO DE
DOMESTICACIÓN:
La cría en
granjas de animales silvestres como los visones o los zorros se realiza
como si éstos fuesen animales domésticos. Los animales domésticos lo son debido
a un proceso de domesticación que duró miles de años. Por ejemplo, llevamos
unos 12.000 años conviviendo con los perros, 7.000 con los cerdos y 4.000 con
las gallinas. Dado que las granjas europeas más antiguas de visón datan de
1920, estos animales han estado en cautividad menos de 75 años y no se les
puede considerar en ningún caso animales domésticos. Son animales silvestres encerrados
en jaulas. Además, la domesticación de cualquier animal supone la desaparición
de la forma de vida y comportamiento de una especie. Este proceso hace que
pierda su capacidad de sobrevivir por sus propios medios, pasando a depender
del hombre. La domesticación de especies silvestres supone su
"extinción", y ello debido únicamente al uso de sus pieles.
INTRODUCCIÓN DE
ESPECIES EXÓTICAS:
Una de las
consecuencias menos conocidas, pero más impactantes para el medio ambiente, de
la proliferación de las granjas peleteras, es la introducción que suelen
conllevar de especies no autóctonas en el medio natural. En diversas partes del
mundo los animales que se escapan de dichas granjas vienen
produciendo la ruptura del equilibrio ecológico. Más de 30 millones de visones
son criados cada año en las granjas, por ello, el visón americano es una de las
especies procedente de las granjas de las que más casos de fugas se conocen.
El visón americano fue traído a las granjas europeas en 1926. A España llegaron
en 1958, instalándose inicialmente en granjas del centro peninsular y Galicia.
Las fugas de visones de dichas granjas vienen repitiéndose desde entonces,
existiendo en la actualidad poblaciones en libertad de visón americano, al
menos, de Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Navarra,
Aragón y Cataluña.
Entre las muchas consecuencias que tiene la introducción de esta especie, cabe destacar la amenaza que supone para el visón europeo, ya que el americano es más grande y compite directamente con el europeo tanto por el alimento como por el espacio. Por ello, el Consejo de Europa ha recomendado la prohibición de las granjas de visón americano en zonas que cuentan con poblaciones de visón europeo. Estas introducciones también conllevan graves peligros ante la posibilidad de que introduzcan enfermedades o parásitos provenientes de las granjas y no existentes en el medio natural. Las consecuencias catastróficas que tiene para el equilibrio ecológico la introducción de especies no autóctonas, justifica por si sola la prohibición de las granjas peleteras.
DERROCHE DE
RECURSOS:
La muerte anual
de 140 millones de animales silvestres para la confección de innecesarios
productos de lujo representa un evidente derroche de nuestro recurso faunístico.
Pero, además, la existencia de las granjas peleteras supone también un derroche
energético y de alimentos. Se necesitan 3’3 toneladas de alimento (harina de
pescado, proteínas vegetales, cereales, etc.) para confeccionar un abrigo de
visón, y 1 tonelada para un abrigo de zorro. Si estas cantidades se multiplican
por los 30 millones de visones que cada año producen las granjas, resulta que
anualmente se usan 1.650.000 toneladas de alimento. Se comprende por qué los
bancos de arenque de los países del norte se están agotando, ya que la mitad
de los arenques que se capturan en estos países se utilizan para las granjas
peleteras. Nuestros escasos recursos naturales no deben ser derrochados en
ningún caso, pero menos aún para satisfacer la vanidad de ciertas personas.
PRODUCCIÓN DE
RESIDUOS:
La cría de
animales en granjas generan ingentes cantidades de residuos orgánicos de los
lechos de estabulación, de los alimentos y de los cadáveres despellejados, que
favorecen y desarrollan la proliferación de ratas y microorganismos patógenos,
y la eutrofización de las aguas. Además, en los procesos de curtición de las
pieles se emplean metales pesados que se vierten en las aguas industriales,
envenenando los ecosistemas acuáticos.
LUJO
INNECESARIO:
El frío es
siempre una excusa para utilizar las pieles de los animales. Ya sea en países
nórdicos como mediterráneos o latinos, estas prendas son innecesarias, pues más
que abrigar del frío lo que hacen es demostrar una posición social y económica,
fruto de una moda basada en la ostentación. No es justificable usar pieles en
ninguna latitud. El hombre vistió con pieles en la antigüedad, pero ya no somos
cavernícolas.
EXISTENCIA DE
PRENDAS ALTERNATIVAS:
Las razones
expuestas justifican sobradamente no comprar
ni utilizar productos elaborados con pieles pero existen,
además, suficientes materiales alternativos, tanto para luchar contra el
frío como para embellecer el cuerpo.
En el mercado
existen suficientes prendas de abrigo de origen sintético como para
desterrar totalmente la utilización de pieles de animales silvestres.
Ya sé que a lo mejor esta no era la entrada que esperabais, pero siempre viene
bien estar informados. Además hoy, 10 de diciembre es el día internacional de
los derechos de los animales, así que espero que os haya gustado este post.